La gente opina
28-07-2008
Libertad
Nosotros venimos desnudos a este mundo. Pero con el primer respiro adquirimos algo que nos acompaña hasta el último día de nuestras vidas. Es nuestra libertad. Cada uno lo entiende dependiendo de los factores socio-culturales, pero es lo mismo, como componer una sinfonía con una sola nota. Nuestro conocimiento tridimensional pone severos límites para la comprensión de un concepto tan global como es el de la libertad.
- La libertad es el símbolo de la vida.Vivir significa sentirse libre. El sucedáneo de libertad convierte nuestras vidas en una mera existencia. Pero ¿dónde está la delgada línea roja que separa el sentido de libertad de las estrictas reglas de la existencia?
- Vivir libre significa sentir tu propio "yo" en cada momento de la vida. Cuando acudes a ti mismo para tomar una decisión, para ejecutar una tarea, para compartir con tus amigos tus ideas y creencias, tu ejerces algo que dominas inconscientemente, que es una parte íntegra de ti y que no tiene ni límites ni barreras dentro de tu cerebro. Las rejas de la cárcel o las prohibiciones de los estados poco democráticos intentan privarte de algunas formas de expresión de tus libertades pero nunca podrán impedir que tu mundo interior sea realmente libre.
La experiencia empírica, el conocimiento del mundo, los alcances culturales y el acceso a la información, aumentan sustancialmente nuestra percepción de la libertad. Aún así no sabemos explicar ni definir algo tan místico como nuestro sentido de la libertad. ¿Por qué? ¿Dónde están esos callejones sin salida que limitan nuestro propio entendimiento de algo tan obvio como es la libertad?
El problema está en las limitaciones de nuestra dimensión. La gente veía las manchas de la luna hasta que un holandés inventó el telescopio. Nuestro cerebro percibe once millones de bits de información por segundo pero sólo procesa cincuenta. Y en algunas profundidades de nuestros cerebros, entre las conexiones neuronales se esconde la proyección de nuestro propio "yo" sin límites ni fronteras, sin reglas ni restricciones. Sólo tu propio "yo" dibuja el mapa de tu libertad y te proporciona el camino adecuado para implantar tu sentido de libertad en la complicada tela de araña que es la vida.
En este largo camino, todos nosotros ganamos y perdemos al mismo tiempo. Ganamos experiencia y perdemos ilusión, adquirimos recuerdos inolvidables y curamos las heridas de los duros golpes que nos da la vida. Y en este camino, se quiera o no, se produce una metamorfosis de nuestro "yo" y de nuestra libertad, parte íntegra de nuestro "yo". Sólo los valientes, firmes y sabios preservan su sentido de libertad aún siendo distinto sigue estando libre de odio, temores, desgracias, limitaciones y perversiones.
¿Se siente libre un mil eurista? ¿Se siente libre un inmigrante sin papeles? ¿Se siente libre una persona en paro? Si la respuesta es negativa ¿por qué aceptamos una sociedad así si no es la adecuada? ¿De qué sirve hablar de democracia, derechos y libertades si el camino es erróneo? ¿Puede una opinión subjetiva decidir sobre las libertades de miles de millones de personas cuya libertad es imperativa y objetiva?
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La libertad es infinita, igual que nuestro universo. En el camino para entender el concepto de libertad, la humanidad solo dio los primeros pasos. Pero la idea seguirá siendo abstracta hasta que no aceptemos que es nuestro propio "yo" es el que tiene que emprender este camino interesante y misterioso hacia su propio entendimiento.
Oleg Vorontsov
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